La tasa de actividad femenina se situó en el 53% y el número de mujeres activas superó los 10 millones en el año 2017, según la publicación ‘Panorama Social’ editada por Funcas. El estudio destaca que la máxima tasa se ubicó el año pasado en el grupo de edad de 40 a 44 años, que representaba el 86% del total de la actividad femenina.

Según Funcas, en el año 2005 la máxima tasa -el 83% de la actividad femenina- se situaba en el grupo de edad de los 25 a los 29 años. A su juicio, en 12 años se ha trasladado al grupo de 40 y 44 años, lo que indica el fin del modelo tradicional de participación laboral femenina y muestra que la práctica de abandonar el mercado de trabajo coincidiendo con la edad de maternidad “tiende a desaparecer”.

‘Panorama Social’ analiza la brecha de género en diferentes vertientes -laboral, retributiva, educativa y política, entre otras-, tratando de identificar problemas y de mejorar situaciones perjudiciales tanto para las mujeres como para el conjunto de la sociedad.

Según esta publicación, persisten diferencias significativas, como muestran los indicadores de participación laboral, empleo y desempleo. En 2017, las brechas de género en población activa y empleo rondaban los 12 y 11 puntos porcentuales, respectivamente, a favor de los hombres; la tasa de desempleo, en cambio, era 3,4 puntos más alta entre las mujeres.

Respecto a las pensiones, entre 2005 y 2017 el número de mujeres pensionistas de jubilación creció de media un 2,36% anual, casi un punto porcentual más que el de los hombres. Asimismo, si en 2005 las mujeres de entre 65 y 69 años percibían una pensión un 39% inferior a la de sus coetáneos masculinos, en 2017 esa diferencia se situaba en el 29%.

Por otro lado, en España durante el curso académico 2016-2017 las mujeres representaban el 60% de todos los matriculados en ciencias sociales y jurídicas, y el 25% de los matriculados en ingeniería y arquitectura.

En la publicación también se pone atención en la relación entre el empleo de los miembros de la pareja y la violencia doméstica. Según los autores, son las parejas en las que la mujer trabaja y el hombre no lo hace las que presentan una mayor probabilidad de que se dé este tipo de violencia.

 

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