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La alcaldesa de Motril, Luisa García Chamorro, ha inaugurado esta mañana una placa en memoria de Federico Maya, quien fuera presidente de la Asociación de Enfermos renales Costa-Alpujarra (Acercoa) y precursor en la demanda del primer Centro de Hemodiálisis para Motril. Esta distinción le fue otorgada por unanimidad de la Corporación en junio de 2018, a propuesta del entonces portavoz del Partido Andalucista, Antonio Escámez, y se acordó que la calle más adecuada para lucir este distintivo sería la Avenida Doctor Norman Bethune, lugar donde se encuentra el centro de diálisis por el que tanto había luchado.

En un emotivo acto al que han asistido familiares y amigos de Federico Maya y miembros de la Corporación, García Chamorro ha destacado en su intervención la labor social, humana y altruista  que Maya realizó con los enfermos de riñón de la Costa Tropical. La alcaldesa ha resumido la biografía del homenajeado a título póstumo y ha señalado que la placa que se ha colocado condensa “el cariño que le tiene la ciudad de Motril le tenía a este gran hombre”. “Muy pocas personas únicas y excepcionales, como Federico, pasan por nuestra vida”, ha dicho García Chamorro, para quien “Federico se merece esto y más”.

El teniente de alcalde de Urbanismo, Antonio Escámez, ha asegurado que “todo lo que se pueda hablar de Federico es bueno” y ha recordado la gran labor que realizó para conseguir apoyos para el centro de Hemodiálisis de Motril. Escámez ha explicado que su anterior formación política llevó a Pleno esta distinción, porque “queríamos que Federico siguiera en la vida de todos y en nuestra memoria”. El teniente de alcalde de Urbanismo ha asegurado también que, con esta distinción, la figura de Federico Maya perdura para la ciudad de Motril y su “amor por los demás.

El director territorial de la Fundación del Secretariado Gitano en Andalucía, Juan Reyes, ha elogiado la figura de Maya, al que ha definido como “un hombre con mayúsculas” y “una persona muy buena que vivirá siempre en los corazones de la gente que lo ha conocido”. Reyes ha recordado que Federico Maya puso “su vida al servicio de los demás” y ha aludido a su cultura al calificarlo como “un grandísimo gitano”. La hija de Federico Maya, Charo Maya, ha agradecido en nombre de su familia a Antonio Escámez la propuesta de distinción que realizó en 2018, “que a mi padre hizo tan feliz”, a los partidos políticos que la apoyaron por unanimidad y a la alcaldesa por haberla hecho efectiva en el día de hoy.

La vida de Federico

En su discurso, la alcaldesa ha recordado los orígenes y la vida de Federico Maya, que nació en el año 1949 en Lanjarón. De familia humilde, trabajó como panadero, camarero y otros oficios dentro del sector de la hostelería. En Motril fue muy conocido por regentar la Hamburguesería Siria. A la edad de 45 años, Federico Maya enfermó de riñón, comenzando así su dura experiencia con las enfermedades renales.

A partir de ese momento, y durante cuatro años, su vida fue muy difícil en la lucha contra la enfermedad hasta que en mayo de 1998 recibió una llamada en la que se le anunciaba que sería trasplantado. Desde entonces Federico Maya ha dedicado su vida a luchar, defender, y aconsejar a los enfermos renales desde la asociación Acercoa que él mismo fundó. En todos estos años Federico Maya fue virando su carácter inquieto y emprendedor para convertirse en un alma solidaria, volcándose en el propósito de apoyo a los enfermos que, como él, tuvieron que asumir y aprender a vivir con esta enfermedad.

Desde esta posición emprendió un nuevo camino dando charlas informativas sobre los distintos problemas renales y su prevención, pasando por cientos de lugares en toda la costa y Alpujarra. En esta tarea fue acompañado por otras personas a las que les unía el mismo propósito altruista, como por ejemplo su amigo y médico Raimundo del Moral, coordinador de trasplantes de la UCI de Motril, o la vicepresidenta de Acercoa Montse Sánchez, entre otros. También ha impartido estas mismas charlas en institutos de secundaria de nuestra zona para sensibilizar a los más jóvenes.

Fue un pionero y precursor en la demanda del primer centro de Centro de Hemodiálisis en la Costa de Granada. Una vez cumplido ese sueño de que los enfermos renales pudieran hacer el tratamiento de hemodiálisis en Motril, comenzó su siguiente lucha. Y esta ha sido y será conseguir una unidad de Nefrología como nueva especialidad en el Hospital Santa Ana de Motril.

Igualmente, Federico se volcó con personas dializadas en situación de vulnerabilidad, asesorándoles en temas de ayudas económicas, pensiones y trámites burocráticos de todo tipo. Su colofón como presidente de la asociación fue ver cumplido el sueño de conseguir el monumento homenaje al donante, ‘Dos manos al cielo’, ubicado a en la entrada al Hospital Santa Ana, que dan y reciben al mismo tiempo las gracias por tan tremendo acto de generosidad. Por todo ello Federico se ha ganado el respeto y la admiración de toda su gente y su ciudad. Por ser un hombre comprometido, solidario, cariñoso, trabajador, generoso y altruista.

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