IU-Equo reclama más recursos y medios para las bibliotecas municipales

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Las bibliotecas, sus salas de lectura y las actividades que se llevan a cabo no merecen la atención ni el interés del gobierno local ni de su alcaldesa que busca, principalmente, fotografías y titulares en otros tipos de actividades y manifestaciones culturales más llamativas y vistosas en términos de imagen, según la portavoz de IU-Equo.

En el presupuesto aprobado por el gobierno de Luisa García Chamorro para 2020 se destina 1 euro para la adquisición de libros y 2.000 euros para prensa y revistas a repartir entre las cinco bibliotecas. Unas cantidades muy similares a las del año 2015, hace cinco años.

Toda una declaración de intenciones del modelo del Partido Popular y de sus socios con lo que tenga que ver con el apoyo y promoción de la cultura en sus expresiones más básicas y con el fomento de la lectura y la promoción de las bibliotecas como centros dinamizadores de la cultura, ha señalado Inma Omiste, su portavoz.

La portavoz de IU ha denunciado que el progresivo recorte de recursos y servicios que se han venido aplicando a las bibliotecas municipales en Motril y el desinterés y la desidia del gobierno local están llevándolas a una muerte lenta y progresiva, por inanición, hurtando a la ciudad y a sus vecinos y vecinas de un servicio básico.

Omiste ha reclamado a la alcaldesa voluntad política para recuperar las bibliotecas municipales, dotándolas presupuestariamente para llevar a cabo sus funciones y adecuando sus infraestructuras y equipamientos.

El primer paso necesario, para la edil de IU-Equo, debe ser la adscripción de las bibliotecas al Área municipal de Cultura, que es su ubicación natural y no la de Educación, en la que actualmente se encuentra.

Como ejemplos de estas situaciones de abandono y deterioro se ha referido a la agencia de lectura de El Varadero, que se encuentra actualmente cerrada por falta de personal, las deficiencias estructurales de las instalaciones de la biblioteca de la Rambla de Capuchinos y las colas y esperas que se producen en las bibliotecas y en las salas de lectura para leer el único ejemplar del periódico en papel que se pone diariamente a disposición de los usuarios