El Ayuntamiento de Motril devuelve todo su esplendor a la histórica y popular ermita de San Nicolás

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La ermita de San Nicolás de Bari se ha despojado de las vallas y lonas para ofrecerse a los motrileños en todo su esplendor. El Ayuntamiento de Motril, a través de su área de Mantenimiento, tuvo que intervenir de urgencia dado el deterioro irreversible del edificio que, pese a haber tenido una actuación de reparación en 2009, presentaba un alarmante riesgo de desplome de su cubierta, además de la caída de grandes paños de las fachadas.

La alcaldesa de Motril, Luisa María García Chamorro, relataba hoy que el consistorio ha actuado con la máxima celeridad posible, con sus propios medios técnicos, trabajadores y presupuesto, para atajar los daños irreversibles de la ermita: “no sólo nos lo pedían los vecinos de La Nacla, sino que era un clamor de los cientos de motrileños que siguen conservando la tradición de hacer, semanalmente, su pequeña romería a este lugar tan emblemático de nuestra historia”. Las obras, que se iniciaron el pasado invierno, obligaron a trasladar la pequeña imagen de San Nicolás a la cercana ermita de San Antonio lo que, ahora, ya plantea a las autoridades locales solicitar el regreso de la misma para reanudar los actos religiosos y que la imagen pueda ser contemplada, a diario, desde el ventanuco del edificio; a cuyos pies la gente suele depositar pequeños ramos de flores.

García Chamorro ha subrayado, especialmente, la vinculación emocional del lugar con el Motril de siempre: “las raíces deben ser alimentadas y la tradición de venir a San Nicolás, desde la época en que estaba totalmente alejada de la ciudad, se mantiene viva en nuestros días y eso nos genera una deuda sentimental que debe reflejarse en el mantenimiento adecuado de una edificación como esta y su dignificación”. De hecho, la alcaldesa apuntó que la ermita es la única edificación de uso religioso, existente en la ciudad, que es propiedad municipal. Lo es desde 2003, año en el que es cedida al ayuntamiento, por los particulares y como zona de equipamiento, una vez que se desarrolla el Plan Parcial donde hoy se ubica todo el barrio de La Nacla, manteniendo su uso religioso como lo venía siendo desde finales del siglo XVIII cuando, posiblemente, la ermita pertenecía a una familia del lugar.

Es precisamente a principios del nuevo milenio cuando la ermita se absorbe por la expansión de la ciudad y viene a quedar como corazón del nuevo barrio”, añade la alcaldesa de Motril quien anunció su intención de hacer la gestión para que se habilite un paso para personas en el camino que une la ermita de San Antonio con el barrio de La Nacla, que fue cercado por la Junta de Andalucía (propietaria de esa franja de terreno) para evitar los depósitos descontrolados de escombros. “Ha sido siempre la ruta tradicional de la gente para venir, cada lunes, a pedirle a San Nicolás”, explica la alcaldesa.

Chumberas y almendros

Hasta esa fecha, la ermita de San Nicolás coronaba la ciudad aunque muy distanciada de la misma, en medio de un paraje en el que sólo crecían pitas, chumberas y almendros; siendo un lugar de obligada peregrinación que alcanzó cotas importantes durante la segunda mitad del siglo XX y que se mantiene en la actualidad.

La teniente de alcalde de Mantenimiento, Débora Juárez, se mostraba hoy satisfecha del trabajo realizado por los propios operarios municipales, “que han consolidado la totalidad del edificio, incluida la cubierta en la que se detectó un riesgo inminente de desplome”. Para Juárez “el resultado es espectacular, porque se trata de un conjunto pequeño pero muy bello y lleno de significado para muchas generaciones de motrileños; era un compromiso que había que llevar a cabo”, indica la teniente de alcalde, que ha señalado que el coste de toda la intervención ha sido de 60.000 euros.

Es más, según Antonio Escámez Rodríguez, teniente de alcalde de Urbanismo “actuaciones como esta son muy apreciadas por los motrileños, porque nos tocan el corazón y esta, en especial, era muy necesaria”. Para Escámez, la vuelta de la imagen de San Nicolás al interior del pequeño recinto “devolverá a la ermita su importancia devocional y, desde luego, permitirá la celebración de oficios religiosos y actos de culto en honor a una imagen muy querida, históricamente, en la ciudad”. De la misma forma, Antonio Escámez ha insistido en que el ayuntamiento moverá ficha para que pueda ser factible el conectar San Antonio con San Nicolás a través del tradicional camino que hoy ha sido cerrado, “debido a la actitud reprochable e incívica de quienes aprovechaban el lugar para abandonar escombros y basura”.

Originariamente fue un edificio mucho más sencillo que lo que se puede contemplar hoy, ya que con el devenir de las décadas se añadió la pequeña espadaña y crestería que luce en la actualidad, si bien la prístina mampostería se enfoscó con los años; siendo una ermita que, arquitectónicamente, recuerda mucho a otras homónimas diseminadas por el término municipal motrileño. Pero el sentir y significado de la misma sigue intacto a través del tiempo.